domingo, 12 de agosto de 2018

Demon Wan’s - Capítulo 67 Parte 1

Capítulo 67 Parte 1 - Las duras condiciones de la emperatriz viuda (1)


Traducción: Koh
Edición: Flor [No es fiore, es la nueva]
Corrección: Crys

"¡Deseando a la emperatriz viuda buena salud!"

Murong Qi Qi presentó sus respetos a Dongfang Lan de acuerdo a la forma en que Feng Yu le había enseñado, pero, aunque lo había hecho correctamente, aún podía sentir la hostilidad que la anciana tenía en su contra, hostilidad relacionada con los rencores de la generación anterior. Ella, más o menos, tenía una comprensión de eso. ¡Así que no podía dejar que la otra parte encontrara una espina en su etiqueta!

"¡Mm!"

La etiqueta de Qi Qi estaba en su lugar, mientras que sus gestos habían sido generosos sin llegar a perder la nobleza en ellos, por lo que la emperatriz viuda no pudo encontrar ninguna falla, así que sólo se limitó a asentir levemente para mostrar su satisfacción.

"Eres una niña que conoce la etiqueta. ¡Has sido bien instruida!”

"¡Agradeciendo a la Emperatriz viuda!"

A pesar de que no pudo encontrar ninguna falla, eso no significaba que iba a dejarla ir, sin embargo, ella era la emperatriz viuda y, por lo tanto, si le hacía las cosas demasiado difíciles a Murong Qi Qi, se arriesgaba a no sólo ofender a Xi Qi, sino que daría pie a que la gente hablara sobre esto y la tacharan de mezquina.

 Afortunadamente, se había preparado con antelación y había traído con ella a 2 bellezas.

De esas 2 bellezas, Qi Qi ya había visto a una, Wanyan Bao Zhu, no sólo era una princesa, sino también la flor de Bei Zhou. La otra era la nieta del primer ministro, Mu Yu Die, aquella a la que la gente llama, la mujer más talentosa de Bei Zhou.

Las 2 mantenían sentimientos por Feng Cang y muestra de ello era Mu Yu Die que, aunque ya contaba con 20 años, aún no se había casado. Estaba decidida a esperar a Feng Cang.

Por lo que el hecho de que Dongfang Lan las hubiera llevado a ambas, no podía ser otra que desmerecer a Murong Qi Qi.

"Escuché que la princesa viene de una familia culta. Me gustaría saber ¿Qué tipo de libros suele leer?”
(C: el arte de la guerra de sun tzu :V)

La que había preguntado había sido Mu Yu Die, una dama que poseía cierta aura de estudiosa, con una faz blanca y rasgos dignos. Aparte de esto, el hecho de que estuviera vestida de blanco la hacía parecer una orquídea en un arroyo de montaña. Sumamente elegante.

No obstante, confiando en el hecho de que su abuelo era el primer ministro, en sus ojos destellaba una pizca de orgullo aristocrático que en general terminaba por arruinar su belleza, convirtiéndola en su defecto.

Evidentemente, para que esta dama se atreviera a actuar tan agresivamente frente a tantas personas, debía de haber obtenido el permiso de la Emperatriz Viuda. Por su parte, Murong Qi Qi no sabía qué rumores habían oído sobre ella estas personas, pero en una situación como la presente en la que desconocía sus posibilidades, enfrentarse a ella, cabeza a cabeza, no era una buena idea.

Teniendo presente esto, Qi Qi respondió tímidamente, como si se sintiera acobardada: “Una mujer sin talento es virtuosa, yo sólo sé algunas palabras.”

Después de que estas palabras fueran dichas, hubo risas y aquella que había reído no era otra que Mu Yu Die. Ella ya había escuchado que esta princesa de Xi Qi era una basura ignorante y originalmente, había planeado avergonzarla este día, y dejarla convertirse en una tonta frente a todos. Pero no esperaba que Murong Qi Qi lo admitiera todo por su propia cuenta.

¿Sabía sólo unas pocas palabras? Entonces, ¿No significaba esto que ella no era diferente de los granjeros?, ¿Cómo una persona así sería digna de Feng Cang? ¡Ni siquiera estaba calificada para limpiar los zapatos de Feng Cang!

"¿Qué?, ¿La señora siente que lo que digo no es correcto?"

Al notar la burla en los ojos de la otra parte, Qi Qi actuó como si no entendiera, al tiempo que mostraba unos ojos claros y una sonrisa luminosa como el arcoíris. Era una expresión tan inocente que, resultaba refrescante.

“Antes de partir, mi madre repetidamente me dijo que las mujeres sin talento eran virtuosas puesto que, en lugar de leer poesías y literatura, lo mejor es aprender cómo administrar la casa, cómo ser una esposa competente, cómo obedecer al marido y enseñar a los niños. Porque, después de casarte, hay que obedecer al marido. Sólo mi esposo es mi cielo y debería escucharlo en todos los sentidos. ¿Puede ser que creas que esto no está bien?”

Sus palabras hicieron que Dongfang Lan se sintiera muy cómoda. 3 veneraciones y 4 virtudes son las cualidades esenciales de una mujer. Por supuesto, las mujeres deben ver a su marido como el cielo. ¿Por qué ella necesitaría entender tanto? ¡Es más práctico y confiable ser buena con el esposo y, enseñarle a los niños! Parecía que la madre de Murong Qi Qi no era una persona descentrada y la había enseñado bien.
(N.T: venerar a padre, esposo e hijo; virtudes: moralidad, encanto físico, lenguaje apropiado y eficiencia en costura.)

En realidad, esto era muy extraño, porque cuando la Emperatriz viuda era joven, era una mujer descuidada que no se veía obligada por la etiqueta, pero ahora que había envejecido, se encontró dándole importancia a estas cosas y esperaba lo mismo de los demás. Por esto mismo es que estaba bastante satisfecha con lo dicho por esta pequeña dama. Podía considerarse que Qi Qi había transmitido estas virtudes.

"¡Bien dicho! ¡De hecho, tiene que ser así! "

Dongfang Lan asintió y al ver que Murong Qi Qi se comportaba bien en ese lugar que ocupaba, y que sus rasgos faciales se mostraban comunes, sin rastro de una belleza de zorro, la insatisfacción en el corazón de la anciana se calmó un poco.

Apreciándola bien, viendo que su aspecto era más bien normal y que, reiteraba, conocía bien su lugar, cosa que le parecía bien, posiblemente si la joven no fuera la hija de Murong Tai, podría haberle dado el visto bueno a este matrimonio.
Por su parte, Feng Cang no pudo menos que sorprenderse con la respuesta de su compañera.

Con la comprensión que poseía de su futura esposa, ella no era alguien que sólo sabía algunas palabras… La miró de nuevo y viendo la imagen tan humilde que mostraba Qi Qi, casi rió en voz alta. Había estado preocupado de que ella no pudiera con la prueba, pero ¿Cómo podía olvidar que su pequeña futura esposa era alguien que se comía a la gente?

Es sólo que Mu Yu Die había provocado a Murong Qi Qi de tal forma, que sentirse infeliz al respecto era inevitable.


1 comentario:

Luis Rojas Valle dijo...

Gracias por el capítulo 😆👍

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