sábado, 8 de septiembre de 2018

The Demoness - Capítulo 8 Parte 1

Capítulo 8 Parte 1


Traducción ENG-ESP: Mermelada
Edición/corrección: Crys


Poco después, los guardias del Gremio Soaring Eagle escoltaron protectoramente a Shui Su Yun en su salida de la Ciudad Hong Ye.

Parado en el camino, Ji Chui Yu no pudo contener su suspiro y dijo: “Sin importar el qué, para una dama, esto es demasiado cruel.”

Qu Qing Yin, que estaba parada a un lado, simplemente miró con frialdad: “Si consideras que para ella esto es cruel, ¿Entonces para otras personas esto no es cruel? Ya que ella tiene las agallas para lastimar a otros, entonces ella debe tener las agallas para manejar las consecuencias.”

Ji Chui Yu sólo pudo negar con su cabeza.

“Borracho.”

“¡Pequeño Feng!” Él se dio la vuelta para ver la repentina aparición de Liu Feng, mostrando en su rostro una expresión de asombro: “¿Cuándo llegaste?”

“Ayer.”

“¿Por qué te apareciste sólo hasta hoy?” Una vez las palabras salieron de su boca, el entendimiento le llegó, mirando en la dirección en la cual la figura del gremio Soaring Eagle había desaparecido, dijo: “Fue bueno que no te aparecieras.”

Liu Feng se río y en cambio se dirigió a la otra persona diciendo: “Qing Yin.”

Qu Qing Yin lo miró fríamente y entonces se dio la vuelta para alejarse caminando.

Liu Feng solo pudo encogerse de hombros impotentemente.

Ji Chui Yu se le acercó y le puso una de sus manos sobre su hombro, mientras le decía con una mezcla de sentimientos: “Tu mujer de verdad que tiene un carácter despiadado.”

“Al menos no me tengo que preocupar acerca de que sufra situaciones desfavorables.”

“Esas palabras tuyas, ¿No crees que también eres implacablemente protector?”

El rostro de Liu Feng se tornó serio, mirando hacia abajo, al camino, su voz pesaba al hablar: “Qing Yin tiene razón, ya que tienes el corazón para dañar a otros, entonces debes aceptar las consecuencias correspondientes. En este mundo definitivamente hay algo llamado castigo divino.”

“¿No vas a alcanzarla?” Ji Chui Yu señaló juguetonamente con los labios en dirección al lugar que Qu Qing Yin había dejado.

Liu Feng agitó su cabeza y dijo: “Ahora mismo ella no quiere verme.”

“Al final, toda esta situación es un problema causado porque atraes a todas estas flores de melocotón podridas.”
(T: Flor de melocotón puede interpretarse como atraer el amor.)

“No nos molestemos con eso por ahora. Así que dime, ¿Cuál es la situación aquí?”

Ji Chi Yu borró todo rastro de alegría de su rostro y dijo: “Supusiste bien, su objetivo siempre ha sido el violador, y parece ser que su entendimiento del violador va más allá de tus expectativas.”

Liu Feng se mantuvo en silencio.

“¿Desde cuándo te diste cuenta que fue ella la que engatusó al violador para atraerlo?”

“Desde que estábamos en la Mansión del Monte Zhong Yi.”

“¿Desde tan pronto?”

“Ujum.” Liu Feng asintió: “¿Cómo ocurrió este asunto con Shui Su Yun?”

La expresión de Ji Chui Yu aparentó complicarse, dejó salir un suspiro antes de decir: “Antes de que ella hubiera llegado a la Ciudad Hong Ye, ya había conocido al violador, e incluso había establecido un plan, su objetivo era hacer que Qu Qing Yin se convirtiera en la mujer del violador, eliminando así las oportunidades de que ustedes 2 estuvieran juntos.”

Liu Feng apretó su agarre en su abanico.

“La señorita Qu es aguda de vista y lúcida de mente, ella se las arregló para detectar las peculiaridades, mientras que silenciosamente se mantuvo en calma y concentrada, asumió cada táctica como corresponde, y luego, por último metió a la señorita Shui en la fosa.”

Liu Feng respondió con certeza: “Qing Yin debió haberle dado sus oportunidades.”

Ji Chui Yu asintió y dijo: “Lo hizo. Desafortunadamente alguien no supo cómo apreciarlas.”

“Mejor voy a verla.”

Liu Feng usó su técnica de la ligereza para ir tras Qu Qing Yin. No mucho después, él vio que ella se había detenido bajo un árbol, recostándose contra él, no pudo adivinar que estaba pensando ella.

“¿Qué quieres preguntarme?” Ella miro hacia el exuberante follaje de las copas de los árboles, hablando débilmente.

“Qing Yin.” Él sólo la llamó ligeramente.

“En este mundo no hay tantos encuentros accidentales, aquellas coincidencias eran todas falsas. Su objetivo siempre has sido tú, sin embargo, se tropieza conmigo en reuniones accidentales; lo que es más, conozco el paradero del violador, sólo de observar su comportamiento; no ser capaz de encontrase con el violador es casi imposible.” Qu Qing Yin se estiró para arrancar unas cuantas hojas, las apartó de un soplido y luego dijo: “He intentado hacer que desista, desafortunadamente, esa señorita Shui realmente no entiende de buena fe.”

Liu Feng estiró su mano y la jaló hasta envolverla en un abrazo: “No pienses mucho en ello, las cosas siempre se pueden resolver.”


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